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9Feb/110

Y esto por que ?


Burro delante ande o no ande, los simpáticos Equus asinus o simplemente Equus sp., puesto que son dela misma especie natural los elementos que pueden reproducirse entre sí y alos Équidos en general sele atribuyen buenas dotes exploratorias enlos caminos. Hacia 1991 otro quese presentaba común influyente crítico y fotográfico se jactaba alas bravas de escribir loque no leía nadie, apenas el círculo íntimo del fotógrafo alque adulaba y probablemente el sufrido corrector de pruebas del magazin que selos publicaba, asu vez excelente traductor del english (el corrector de pruebas), to dirigido porotro antiguo publicista delas multinacionales, to esfumao y aireao dela memoria, hasta las multinacionales. Si lode los influyentes dEl Mundo se parece a lode las mayores fortunas de Spain, la antigua España malograda que había olido a ajo, información perfectamente legal además de posible, incluso con fotos y to tipo datos, pues siempre tendremos derecho y hasta obligación de saber puntualmente nombres, títulos, apariencia y monto delas fortunas de quienes mandan, dan y quitan trabajo, incluso valiéndose de voluntarios olas siempre alegres becarias, loque antes se llamaba administradores o administración por mucho que no sepan nilo que es los propios, o sea, legal, posible y recomendable dar a conocer, pero también podrían haber puesto que revisable pues varios ricachones no aguantan ni semanas enel candelabro hastal punto que casi apetece guardar las listas influyentes, sí, con el burro delante pa que nadie se espante, sobre to cuando se ha sabido que tan inmensas riquezas, igual quesus migajas que financiaban los magazin finamente ilustraos que casi nadie leía, en cuyas paáginas apenas daban pa retratarse tos estos y a veces insultarse entrellos, procedían casi invariablemente dela estafa pirámide de Madoff, condenea a 150 años de cárcel y cuidando porsu vida pa pedirle aclaraciones sobre tan inmenso pufo, que aún hacía sus particular selection | Selecció | Selección de víctimas, pues solo admitía como socios alos peces más gordos casi alegra no haber triunfao en semejantes artefactos de reproducción mecánica, como los llamó Walter Benjamin y más en adelante, desde que florecen por doquier gentes con demasiao tiempo libre como pa leer y airear sus logros. Desde luego hay otras cosas y, dentro delas suyas también excepciones razonables, gente que escribe pa aprender a escribir, pa pensar, pa leer, pa ordenar las ideas, pa ordeñarlas, pa digerirlas, pa resolverlas, pa ver cómo se escribe porque a veces son las imágenes la que tienen que esperar a que maduren los ojos que las van a ver y algunas que al principio se aparecen como estampitas al final se imponen como sellos. El autodenominao buscador Google no es otra cosa que 1 barra o barbar abierto en Internet servida por 1 robot al que no llamaré camarero ni camarera, hasta ahí podríamos llegar, pues no es lo mismo llegar a un sitio, site o page web como resultao duna búsqueda que caído del 2º anfiteatro dun cine antiguo, es decir, como derretido enun sofá otra tarde de verano sin fuerzas pa alcanzar la puerta la nevera ni mucho menos el zape dela TV a tiempo, que la contraprogramación es muy traicionera, rigurosamente financiao en sus inicios en 1991 (Google) por Sun Microsystems, empresa de los creadores de Java, concepto verdaderamente revolucionario en lo de funcionar sólo cuando se está conectaos a Internet. El código o los códigos pa las ocasiones de las palabras, de los algoritmos de búsqueda, de los semáforos, etc. son los elementos necesarios ordenaos en paradigmas y las reglas de combinación entre los elementos, lo que también se conoce como Sistema o estructura de los sintagmas o secuencias lineales en las que se ordenan los elementos conocidos y aceptaos por emisor & receptor o los receptores pa que haya comunicación. Con frecuencia se confunde el código con el cable o el aire o canal por el que viajan los mensajes pero se asemeja más bien a un mismo filtro que reside duplicao cerca del receptor y del emisor, lo que también se conoce como codificador y decodificador de la señal sin forma cuando viaja como onda por su canal que sea, lo que viene a redundar en la mayor pues la verdad y la mentira emplean la misma estrategia y en ambos casos una onda electromagnética reconocible se diferencia de lo desconocido sólo por la intención, también llamada intencionalidad, motivación o como se quiera. Con la tele sobre to pero antes con la radio y aún antes con la imprenta se había acabao aceptando a regañadientes, véase si no el millón de muertos a manos o a leña de la inquisición, la comunicación de 1 único emisor hacia receptores multiplicaos común mal menor porque los receptores no podían responder y quedábamos abrumadoramente desarmaos en campo abierto en el único panorama que nos ofrecían. La propaganda pero también los nuevos avances han alterao no sólo la inquisición, a la que dotan de nuevos bríos, también la comunicación entera. Pero sólo un pírrico 7 % ó 7 de cada 100 vídeos colgaos en Internet los han hecho los que los cuelgan y digo cuelgan porque de momento me he borrao. Si bien puede comprenderse y hasta justificarse que la inmensa mayoría del 93 % de usuarios ó 93 de cada 100 tengan que relacionarse necesariamente con vídeos de otros pa participar en lo que parece su fiesta, ya que no pueden, no saben o no quieren producirse los suyos propios, lo de censurar, enajenar, perseguir, molestar al 7 % de usuarios que vamos y algunos íbamos a lo nuestro hasta que se nos excluyó, no es por otra intención que seguir reproduciendo hasta la saciedad los mismos vídeos más requetevistos de las teles intentando perpetuar el agujero negro por el que caen aceleradamente cuando ya se sabe que son las compañías discográficas y los canales de televisión los que inundan las redes de intercambio de archivos y otros con sus materiales, lo que les permite mantener la injustificada llantina de la piratería y se convierte en la forma más efectiva de censura contra lo auténtico, ques lo que molesta.
Bibliografía: Arthur C. Clarke, El mundo es 1, del telégrafo a los satélites, traducción de How the World was One, 1992.

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5Feb/110

superproducciones NO gracias

viajes World turismo mundo cruceros
Tratar imponer o imponerse los Sostres, Dragó, Pajín, Alierta ysu sobrino Llácer, Zaplana, Pérez, Botín, el propio Rodríguez el Acabator, el defenestrao bocafloja Moratinos consus lágrimas del hiena, Hyaena sp., ala espera destino, que donde caiga, no puede ser gratis. Hasta el poeta predilecto de Rodríguez, delque no recuerdo el nombre nilo merece, quese decolgó pidiendo más censura a Internet enel discurso agradecimiento deotro premio literario con dotación económica totalmente inmerecidos abundaba enla temida banda de losque no seles entiende quese llaman a sí mismos hermenéuticos, superabundantes enla prensa impresa en desguace, donde tampoco pinchaban ni cortaban quese dijera, como mucho servían de relleno, pero peor enlas universidades y cursillos de verano que habían tambaleao la justicia. Tan feísimo lametazo ala carcundia tan cerril quenos abochornaba fue disculpao comotro acto senilidad que además machacó a quienes selo dieron, pues otras instituciones principales con dirigentes dignos estaban y siguen haciendo enormes esfuerzos por hacerse querer ellos ylo suyo, ques lode tos, pero por méritos, además menoscabaos de entrada como pa granjearse nuevos odios a costa de otro que no debió haber salido nunca dela indiferencia, como pa darle más. Aunque aún se podían descargar y hasta se descargaban los males derivaos delos divorcios retransmitidos porlas pantallas TV, como sise contagiara su soledad, incomunicación, sucesión infinita de banalidades, superficialidad, atribuído antes ala imagen reproducida y multiplicada por procedimientos mecánicos desdel siglo XIX, la expresión culto o cultivo dela imagen y no solo su propiedad, da idea dela importancia que ha adquirido, segmentación, desconexión, ocultamiento, pero Internet había demostrao ser en algunos casos lo contrario yen otros su antídoto.

- Alguna vez también se necesitará hacer ecología delaa imágenes, Susan Sontag. El carácter totalizador quese siguen atribuyendo algunos mass media, canales, medios, cadenas de comunicación, cabeceras principales dela prensa impresa y TV públicas mayormente, se basan todavía enel modelo desarrollo social que representó el magazin ilustrao Life enlos años 30´s, después dela gran crisis de 1929, 40´s, hasta bien entraos los 50´s del siglo XX, descrito por Gisèle Freund en La fotografía como documento social comoel gran salto en United States de sociedad eminentemente agraria a industrial, nuevo modelo también económico que triunfó a base mostrarlo en bellas ilustraciones, trasladao ala Europa asolada tras la segunda guerra mundial, producto semanal traducido a varias lenguas y distribuido más de 40 países, hasta Spain, la antigua España malograda tuvo su edición Life hacia 1958, de forma quesu valor trascendía, superaba con creces eldel negocio desus editores y necesitaba protección especial, según los casos, igual después las TV públicas quelo continuaron, se hacían a fondo perdido o casi, mientras quen otros casos se alimentaban dela cuenta negocios mucho mayores, bancos, seguros, financieras, en base asu importancia social pero fuera delas retransmisiones en directo delos grandes acontecimientos deportivos y sociales, bodas, bautizos, comuniones, tránsitos diversos que siguen congregando antelas pantallas TV audiencias millonarias, el resto se puede medir porel mismo rasero, solo que sino es por capacidad de influencia sino eficacia, Internet eslo que permite volver a atar los cabos y actualizarlos al presente. Enla programación informática, en cualquiera delos lenguajes máquina suele haber varios procedimientos pa llegar al mismo resultao, pero además se marca claramente el mejor: siempre el más sencillo y en igualdad aparente, elque precisa o emplea menos recursos. Si en algunos publirreportajes internacionales aún se destapaba alguna pieza de interés que mantenía la ilusión de algo parecido a cotización de alguien vivo entrelas subastas de bienes quese sucedían, loque antes era obra nueva había sido pulverizada enla catástrofe. Como solo quedaba el reparto de prebendas y parabienes que pudieran quedar, ilusión tan vana como que las víctimas tradicionales desus abusos nos íbamos a cruzar de brazos y olvidar, yaque no nos habíamos rendido asu poderío pues parecía que noles valía con ganar casi siempre sino que además querían que puestos a perder ganaba otro delos suyos mientras el resto mirábamos como selo pulían ya puestos solo a gastar, despilfarrar. Desprovistos de cualquier trascendencia, la importancia quese habían dao en otros tiempos porlo mismo, no selo deberían mirar porlo que gana ca 1, sino loque se pierde, que alo mejor se hace lo mismo y más por mucho menos; y loque antes tal vez pudo ser valor añadido, extra quelos sobrealimentaba, se convierte en lastre silo dejan a deber. Estos medios y cadenas de comunicación eran además de acceso restringido, y no tanto porla excelencia, comose reconoce pero con Internet se reparten las posibilidades quizás demasiao palosque ostentaban posiciones de privilegio, pero al menos dan también alguna opción que quienes antes no teníamos ninguna. Enla genial e inesperada metáfora dela pirámide descrita en ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? escrita por Philip K. Dick en 1968, más perceptible enla versión pal cine titulada Blade Runner dirigida por Ridley Scott en 1982 se da la misma paradoja quen la realidad: la mayor o peor amenaza pa quienes están enla cúspide la pirámide, el símbolo dela esclavitud, su monumento representao porel fabricante delos replicantes más perfectos, alguna bellísima que incluso se liga al cazarrecompensas interpretao por Harrison Ford y hasta suelta 1 lagrimilla impropia cuando se fugan juntos, mientras quepor abajo la pirámide la vida sigue su curso tan perfectamente indiferente alos afanes de quienes quieren controlarlo to comoen cualquier otro momento, pero alosque se consigue soliviantar, a veces solo por capricho.

Bibliografía: Philip K. Dick, ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, 1968.

Gísèlé Freund, La fotografía como documento social, ed. Gustavo Gili, 1974.

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