fake news antes conocidas como hoax

gorilato de Chávez

Los advenedizos y no hace mucho tecnófobos de la tele que no tenían ni móvil, ahora se montan secciones de hemeroteca, se ciscan en los 4 vientos en las columnas de opinión que les dejan y se creen que han descubierto las noticias falsas en el único medio de comunicación que se demostró efectivo para combatirlas, pues borrar o actualizar el mismo registro, que aunque no son lo mismo, sí se sabe que lo 2º es el único modo conocido del 1º, a diferencia por ejemplo de las cagadas en prensa impresa y por tanto presa de sus palabras, o en la tele y la radio con muchos testigos, pues la mayoría de las cosas no las ve ni oye nadie por no tomarse la molestia ni de tener escaparate, en cuyo caso prefieren seguir adelante con la trala a machamartillo. Ha ocurrido algo parecido con el código cuando se lo apropian los periodistas, algo antes conocido como lenguajes de comunicación, aunque en ese caso no crean que cometan errores tan de bulto como los que quedan impresos, y los que la gente toma pantallazos para ridiculizarlos además de desmentirlos, la mayoría de interacciones en ese género dudoso de los hoax en el que hay verdaderos artistas que se crecen cuando alguien reconoce que se la pegan. Como Somoano, director de Telemadrid y luego de TVE participó en la conspiranoia del 11.M 2004 con libros impresos, alguien se tomó la molestia de leerlos, y a veces entreban ganas de llorar cuando alguien se jugaba 1 condena a su costa echándose unas risas sobre tema tan grave como el terror. Aunque las falsificaciones informáticas, a diferencia de las marcas, suelen estar muy trabajadas, y algunos de los que las hacen ya eran pequeñas ceslebridades entre los #internautas en 2011, más que la credulidadad de los receptores, por ejemplo que se cambia el sentido del voto porque 1 hacker pone 1 svastika en la frente de Merkel o se atribuyen a Bergoglio simpatías por Trump, donde ya cumple si no se le nota mucho la antipatía, la inmensa mayoría de las veces se basan en otras meteduras de pata y errores que ahora dicen formales, de los personajes interpuestos en cuya boca o bocaza se ponen. Si cualquiera de los siempre amables lectores y curiosos, o yo mismo tuviera 1 ingenio capaz de producir 40.000 interacciones, entre respuestas, marcas de favorito o me gusta y retuits de otros usuarios, seguramente ya lo habrían notao. Me refiero a seres superiores o jefes capaces de buscar las cosquillas a Assange, autor de ese prodigio y refugiao en la embajada de Ecuador en Londres desde hace años, periodista australiano que ni siquiera se tomó la molestia de aprender nuestra cultura o lengua en esos años de encierro, de lo que dan fe algunos tuits tan penosos como el que llamaba Pancho Sánchez a Sancho Panza, o el que comparaba la situación en Catalunya con la imagen del activista que paró a cuerpo gentil la columna de tanques en la plaza de Tiananmen, de donde se deduce fácilmente que muchas de esas 40.000 interacciones fueron respuestas airadas y burlas a exageraciones y errores que a cualquier otro nos hubiera obligao a borrarnos corridos a gorrazos. He tenido la desgracia de contender o depender de alguno de los que se imponen, y sus acciones son como las de los abogaos en los juicios: cualquier cosa que hagamos o digamos que no sean las instrucciones que continuamente nos detallan, puede volverse en nuestra contra y perjudicarnos; y el castigo, que siempre será diferido, nos lo impondrá el ser o cosa superior a la que se encomienda, sea el juez, su dios, el partido político, estado o comité que sea, pues si no la última palabra, ellos tienen contacto con el divino, si les hacemos caso la consecuencia o ventaja será que intercederán por nosotros de manera parecida a los apoderaos de toreros y artistas. Ni siquiera tengo claro que el robot dependa u obedezca del o lo que señalan, pero aún mío tampoco, igual que la determinación de dar gusto a los que mandan o lo intentan de manera persuasiva a través de sus lacayos. Me encanta la literatura oral y recalco lo de literatura. La radio hablada por ejemplo, en especial de madrugada y cuando viajo sólo en coche: soliloquios, tontulias, llamadas de oyentes, cualquier cosa de parlanchines antes que los pastores pegando gritos que paso a sus selecciones de rompepiernas y cantachifles tan absurdos como los gritos de cabrero que pegan al anunciarlos. Todavía, si me dicen los que presentan los temas musicales y artistas con cierto gusto, pero de esos ya no quedan. Se han ciscao en la literatura a base bien, como en la Sanidad, la Educación, la economía, la sociedad y lo que han pillao con la misma inconsciencia, perfectamente ajenos a que eso también les alcanzará tarde o temprano a ellos y los suyos. Algunos que se nota que entienden la literatura ajena y leen en la intimidad con cierto gusto, ni siquiera se dan cuenta que lo suyo también es literatura, pero no se hace ninguna concesión y en general se desprecia sin contemplaciones. Son los imbéciles cargantes con fama de graciosos que luego escriben libros de auto ayuda los que peor me caen, en general los que hacen preguntas de las que ya saben las respuestas como los profesores para ver si cazan el gazapo, como si las entrevistas fueran duelos de botarates, hasta hacen trataos de elegancia de cómo creen ellos que debería hacerse para triunfar (no les falla la razón en eso) y se proponen inventar métodos de la nadería más absoluta, como el partido X que se inventan el mundo con solo anunciarlo. Quiero advertir también que soy 1 oyente crítico, casi vengativo y no solo en las formas, ni siquiera tengo oradores preferidos, como mucho conceder me quedo sin palabras, pero estoy a la que salta, yo también sé cazar los gazapos y de 1 frase o palabra de la verborrea incontenible, auténticas hemorragias que se tiran los más célebres me abro mi tienda campaña y me pongo a esperarlos por si vuelven. Esos nos leen y me atrevería a decir que ni siquiera vez cine, solo tienen cabeza para darse vueltas a su run run, la resonancia de oírse a 1 mismo hablando que es el pensamiento, pero por si acaso #ahílodejo a la espera que vuelvan. Creo yo que los hablantes de catalán con o sin acento son la peor bosta de la lengua castellana, por eso me gustaban tanto los chistes de Eugenio, algunos que ni siquiera se entendían en ninguna de las 2 lenguas, pero su modo de contarlo ha criao escuela, entre otros Eduard Punset y su hija cuyas mejores versiones son las de sus imitadores. Eso de estar hablando y estar pensando en otra cosa, no solo decirlo con otro acento, como los mentirosos y los faroleros, debe ser el arte supremo de los oradores y los charlatanes a los que por lo general solo les cabe 1 pelota en la cabeza, algunos de tenis. Mientras otros tratamos de hilar palabras e ideas en la cabeza, eso es pensarse los actos, otros se ven ejecutando jugadas memorables, como los speaker. Es muy difícil bajar a esta gente del carro. Dicen de los catalanes, hasta los rupturistas, que son buenos representantes de comercio, vamos, que venden la moto, y debe ser por eso mismo que digo: ellos van a lo suyo solo, por eso triunfan solo ellos y nadie más. Ni si quiera nos oyen ni a sus oyentes, por lo general víctimas, no les cabemos en cabezas tan prodigiosas. Tampoco oí el discurso fin de temporada 2012 del inefable Mariano, como creo que ninguno de los suyos, ni en forma de debate que convierten en soliloquios ni cualquier otra, pero me arrepentí cuando vi referencias en los telediarios del tono lastimoso y cutre con que se empleo, casi pidiendo disculpas, creo que dijo comprensión y ayuda, pero se me abrieron las carnes cuando mentó la solidaridad para él como si estuviera escribiendo la carta a los reyes mayos, sonó algo así como propósito de enmienda y ganas de rectificar sus muchas decisiones francamente reprobables. Creo que le han debido pegar fuerte los suyos que han podido, como los boxeadores sonaos. Eso de tener razón y saberlo, pero hacer lo contrario, pasa facturas abultadas doblemente y las más temibles las de los propios partidarios como Aguirre o Aznar que le nominó en otra de sus bromas supremas, casi como Sancho Panza en la Ínsula Barataria. Para empezar ya ha dicho por escrito que era el que menos le gustaba, por lo que cabe pensar que no esperaba otra cosa que reírse del mundo.

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