sobre gustos y disgustos

#graffiti FRESH ! #streetart
Si sobre gustos no hay na escrito, imaginen sobre disgustos, aunque pa disgusto el de los 18.000 antiguos votantes del PP que, siempre según sus propios datos, se han pasao a votar #podemos de Pablo Iglesias desde #20n 2011 a #25m 2014. Por esos 18.000 digo sin ruborizarme que desde las últimas elecciones de envergadura, el 45% votantes con criterio, incluidos los del PP y #podemos, son los míos, y que los verdaderos votantes de #homoCañetus, que lo hizo rematadamente mal y la cagó en plena campaña, son el otro 55% que no se ha molestao ni en ir a votar. Dicho lo cual pienso que el grueso de votantes de #podemos, ese envidiable 1.200.000, son en gran parte antiguos votantes #socialistas que además han dejao pasar algunas elecciones por medio absteniéndoso. Por tanto, y aunque solo han sido 18.000 resentidos que se han pasao al enemigo, reconozco que el 45% de la población tenemos criterio, aunque no sea el mío, y lo ponemos en práctica a na que #podemos. A partir de ahí, el arreón contra los voluntariosos chicos y chicas del Pablemos, como se les conoce cariñosamente en las #iRedes no deja de ser la reedición de la vieja táctica electoral de Alfonso Guerra, cuando conseguí meter hasta en la sopa a José Mª Ruiz Mateos el de la abejita, y luego durante años a Jesús Gil y Gil y familia, que todavía siguen, con el objetivo final de dividir el voto del PP de la manera que digo: los que molamos somos realmente los que votamos, aunque sea a la contra, pues además de inflar a quien queremos, conseguimos que no se apuntel en nuestro en el siniestro juego de las mayorías.

Hindenburg Rio de Janeiro 1936 #graffiti #streetart #streetart hegos #graffiti

enfermedades de las palabras

NO haga caso de blogueros #anonymous


– El fanatismo, como la estupidez, es otra enfermedad de las palabras, como aprendió pronto el escritor Rafael Sánchez Ferlosio en acertadas palabras de Antonio Lucas. La materia prima o clave de la estupidez es realmente la mentira, la trola que nos tragamos, nos sentimos estúpidos cuando nos engañan, y lo más probable es que el fanatismo entendido como entregarse a 1 causa más allá de lo recomendable sea hiperónimo de la estupidez humana como las mariposas de los insectos. No sé que cita o aportación, pero para el caso no puedo estar más de acuerdo con esas palabras ni aunque me engañetambién, como alguna vez me ha sucedido casi siempre con palabras. Son esas ocasiones del tipo tierra trágame en las que como ha mediao engaño, hemos cerrao el puño y nos hemos aporreao en la cabeza maldiciendo la mala hora que dimos nuestro brazo a torcer y nos metimos en otro lío que nos podíamos haber ahorrao, de los que nos molesta y hasta pegamos buenos respingos cuando nos las sacan a relucir. Parece que las creencias se basan en la necesidad de creer en algo, como las preguntas sin respuesta producen las conspiranoias, pero de ahí a deducir que el resto estamos obligaos a creer en la ceguera de algunos fanáticos hasta el punto de dar la vida, o que nos la quiten, o perderla por algo que ni nos va ni nos viene, no se me ocurre ninguna forma mejor que combatirlo desde las raíces, y también con palabras. La cen sura desencadenada por las sucesivas persecuciones inquisitoriales matizan severamente los temas, los contenidos y en numerosas ocasiones la autoría de notorias piezas literarias de orígenes o fuentes que se difuminan en el tiempo, especialmente las de gustos más dudosos y por tanto más atrayentes para las épocas y generaciones sucesivas desde la utilización de la imprenta y el papel inventaos en China, lo que ha ido a peor. Si los anónimos no fueran suficientes, las atribuciones a religiosos de ambos sexos para salvar los obstaculos de la cen sura terminan por complicar las pequeñas vanidades de los estudiosos. Los cerca de 50 poemas eróticos que los cortesanos hicieron imprimir entre los atribuidos a Sor Juana Inés de la Cruz dan fe destas palabras. También está bajo sospecha la versión que se atribuyó a Tirso al imprimirla en 1630 y es posible que ni siquiera fuera revisada por el fraile mercedario. Como al final se da noticia de otra recreación posterior de Molière tampoco se puede decir que haya sido la mejor. Otras versiones recientes como la de Torrente demuestran que tampoco es la definitiva. Por los problemas para representar el Tartufo que acabaron con la suspensión, Molière tuvo que pensar en otra obra a toda prisa y tomó otra ya hecha para 1 nueva comedia. La figura de Don Juan gozaba de gran popularidad en Europa. El personaje de Tirso llegó a Francia a través de Italia con las adaptaciones de Giliberto y Cicognini y de los franceses Dorimond (Lyon, 1658) y Villiers en el Hôtel de Borgoña con estatuas parlantes y castigo final del libertino entre grandes llamaradas. La prisa obliga a Molière a escribir su versión de Don Juan en prosa, pero introduce 1 nueva faceta en su personaje. El burlador, el libertino, el incrédulo es elevado a alturas metafísicas insospechadas. Su Don Juan ya no lleva 1 mezquina contabilidad de sus seducciones y desafíos, quisiera que hubiera nuevos mundos para llevar a ellos sus hazañas como Alejandro Magno. Es un campeón de la libertad absoluta aunque la busque por el camino del mal y, por si fuera poco, se proclama en el quinto acto un émulo de Tartufo y en 1 brillantísima parrafada lanza sus terribles acusaciones contra los falsos devotos cuya cábala sabrá justificar sus crímenes y le defenderá contra todo y contra todos. Obtiene un gran éxito el día de su estreno el 15 de febrero de 1665.

Si se cortan ramas al árbol caen los nidos y luego las otras ramas