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5Feb/110

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Tratar imponer o imponerse los Sostres, Dragó, Pajín, Alierta ysu sobrino Llácer, Zaplana, Pérez, Botín, el propio Rodríguez el Acabator, el defenestrao bocafloja Moratinos consus lágrimas del hiena, Hyaena sp., ala espera destino, que donde caiga, no puede ser gratis. Hasta el poeta predilecto de Rodríguez, delque no recuerdo el nombre nilo merece, quese decolgó pidiendo más censura a Internet enel discurso agradecimiento deotro premio literario con dotación económica totalmente inmerecidos abundaba enla temida banda de losque no seles entiende quese llaman a sí mismos hermenéuticos, superabundantes enla prensa impresa en desguace, donde tampoco pinchaban ni cortaban quese dijera, como mucho servían de relleno, pero peor enlas universidades y cursillos de verano que habían tambaleao la justicia. Tan feísimo lametazo ala carcundia tan cerril quenos abochornaba fue disculpao comotro acto senilidad que además machacó a quienes selo dieron, pues otras instituciones principales con dirigentes dignos estaban y siguen haciendo enormes esfuerzos por hacerse querer ellos ylo suyo, ques lode tos, pero por méritos, además menoscabaos de entrada como pa granjearse nuevos odios a costa de otro que no debió haber salido nunca dela indiferencia, como pa darle más. Aunque aún se podían descargar y hasta se descargaban los males derivaos delos divorcios retransmitidos porlas pantallas TV, como sise contagiara su soledad, incomunicación, sucesión infinita de banalidades, superficialidad, atribuído antes ala imagen reproducida y multiplicada por procedimientos mecánicos desdel siglo XIX, la expresión culto o cultivo dela imagen y no solo su propiedad, da idea dela importancia que ha adquirido, segmentación, desconexión, ocultamiento, pero Internet había demostrao ser en algunos casos lo contrario yen otros su antídoto.

- Alguna vez también se necesitará hacer ecología delaa imágenes, Susan Sontag. El carácter totalizador quese siguen atribuyendo algunos mass media, canales, medios, cadenas de comunicación, cabeceras principales dela prensa impresa y TV públicas mayormente, se basan todavía enel modelo desarrollo social que representó el magazin ilustrao Life enlos años 30´s, después dela gran crisis de 1929, 40´s, hasta bien entraos los 50´s del siglo XX, descrito por Gisèle Freund en La fotografía como documento social comoel gran salto en United States de sociedad eminentemente agraria a industrial, nuevo modelo también económico que triunfó a base mostrarlo en bellas ilustraciones, trasladao ala Europa asolada tras la segunda guerra mundial, producto semanal traducido a varias lenguas y distribuido más de 40 países, hasta Spain, la antigua España malograda tuvo su edición Life hacia 1958, de forma quesu valor trascendía, superaba con creces eldel negocio desus editores y necesitaba protección especial, según los casos, igual después las TV públicas quelo continuaron, se hacían a fondo perdido o casi, mientras quen otros casos se alimentaban dela cuenta negocios mucho mayores, bancos, seguros, financieras, en base asu importancia social pero fuera delas retransmisiones en directo delos grandes acontecimientos deportivos y sociales, bodas, bautizos, comuniones, tránsitos diversos que siguen congregando antelas pantallas TV audiencias millonarias, el resto se puede medir porel mismo rasero, solo que sino es por capacidad de influencia sino eficacia, Internet eslo que permite volver a atar los cabos y actualizarlos al presente. Enla programación informática, en cualquiera delos lenguajes máquina suele haber varios procedimientos pa llegar al mismo resultao, pero además se marca claramente el mejor: siempre el más sencillo y en igualdad aparente, elque precisa o emplea menos recursos. Si en algunos publirreportajes internacionales aún se destapaba alguna pieza de interés que mantenía la ilusión de algo parecido a cotización de alguien vivo entrelas subastas de bienes quese sucedían, loque antes era obra nueva había sido pulverizada enla catástrofe. Como solo quedaba el reparto de prebendas y parabienes que pudieran quedar, ilusión tan vana como que las víctimas tradicionales desus abusos nos íbamos a cruzar de brazos y olvidar, yaque no nos habíamos rendido asu poderío pues parecía que noles valía con ganar casi siempre sino que además querían que puestos a perder ganaba otro delos suyos mientras el resto mirábamos como selo pulían ya puestos solo a gastar, despilfarrar. Desprovistos de cualquier trascendencia, la importancia quese habían dao en otros tiempos porlo mismo, no selo deberían mirar porlo que gana ca 1, sino loque se pierde, que alo mejor se hace lo mismo y más por mucho menos; y loque antes tal vez pudo ser valor añadido, extra quelos sobrealimentaba, se convierte en lastre silo dejan a deber. Estos medios y cadenas de comunicación eran además de acceso restringido, y no tanto porla excelencia, comose reconoce pero con Internet se reparten las posibilidades quizás demasiao palosque ostentaban posiciones de privilegio, pero al menos dan también alguna opción que quienes antes no teníamos ninguna. Enla genial e inesperada metáfora dela pirámide descrita en ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? escrita por Philip K. Dick en 1968, más perceptible enla versión pal cine titulada Blade Runner dirigida por Ridley Scott en 1982 se da la misma paradoja quen la realidad: la mayor o peor amenaza pa quienes están enla cúspide la pirámide, el símbolo dela esclavitud, su monumento representao porel fabricante delos replicantes más perfectos, alguna bellísima que incluso se liga al cazarrecompensas interpretao por Harrison Ford y hasta suelta 1 lagrimilla impropia cuando se fugan juntos, mientras quepor abajo la pirámide la vida sigue su curso tan perfectamente indiferente alos afanes de quienes quieren controlarlo to comoen cualquier otro momento, pero alosque se consigue soliviantar, a veces solo por capricho.

Bibliografía: Philip K. Dick, ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, 1968.

Gísèlé Freund, La fotografía como documento social, ed. Gustavo Gili, 1974.

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