Figar fuera de la politica salpicada por la Punica

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– Los errores huyen de los conocimientos más rápido que las cucarachas de la luz, Will David Mitchel, Java sin errores 2001. Corría 1945 y en la universidad de Hardvard se preparaba un proyecto llamado Mark I. Esta impresionante máquina de más de 15 m. fue construida por IBM con llamativas y costosas cubiertas de cristal. Mientras que Grace Murray Hooper programaba en este PC, se produjo un error. Tras investigar las posibles causas descubrió que el causante de tal contratiempo era un pequeño insecto, bug en inglés. En su cuaderno de trabajo anotó el problema con la frase: “Relay 70 Panel F (moth) in relay”, y junto con ella pegó con adhesivo el bicho que había encontrado. A partir de ese momento se acuñó el término bug para describir los errores o fallos internos en los sistemas operativos, aplicaciones y programas. Su uso se ha extendido, empleándose actualmente para referirse a cualquier error relacionado con el software e incluso con el hardware. Años después la misma programadora presentaría el primer compilador y posteriormente, la primera versión del lenguaje COBOL (Common Business Oriented Language). Cualquiera diría que la frecuencia de errores informáticos en universidades, Contabilidad falsa en las antiguas cajas de ahorro, por ejemplo el cargo a las #tarjetasblack de representación compras en lencería a altas horas de la madrugada en sitios pocos recomendables, igual que el trato que se da a los equipos informáticos de sindicatos y partidos, no son sino el monstruo o pesadilla ce confundir y tratar el software como si fuera hardware, a martillazos. De todas formas, cuando Cifuentes cursó su master en la Universidad Rey Juan Carlos del que no le vieron el pelo ni los otros alumnos, Lucía Figar era consejera de educación desde los gobiernos de Aguirre, Granados y González a patir del Tamayazo 2003, incluso se apuntaba su salto en la prensa monárquica al gobierno de M. Rajoy, cuando fue salpicada por la Púnica en forma de pagos con dinero público por campañas de imagen a Alejandro de Pedro, algo que en su momento a Cifuentes, que era delegada del gobierno en la Comunidad de Madrid, no pareció importarle ni le parecío mal la actuación de Policía y Guardia Civil que dirigía. Por aquello de que ninguna obra buena debe quedar sin su correspondiente castigo, Clara Eugenia Núñez, profesora de la UNED y autora de Universidad y Ciencia en España, claves de 1 fracaso y vías de solución, publicada a finales 2013, participaba en otro debate TV sobre el tema de su especialidad 10 años antes, cuando la vio Esperanza Aguirre y la reclutó como directora general de universidades con la misión de regenerar las instituciones. La tarea se truncó en 2005, cuando nombró a su jefa Lucía Figar, con la que trabajó, es 1 decir, hasta 2009 que la cesó con el enfrentamiento que aparece relatao tal cual en el libro: la consejera y su subordinada hablaban de los IMDEA, ambicioso programa científico que pretende atraer talento a la comunidad de Madrid, carente de masa crítica de investigadores. Fue en ese contexto cuando Figar dijo a la directora general:
– Me dicen que tus investigadores no asisten a las reuniones ni a comités, se limitan a investigar. Ya sé que publican muchos papers, pero ¿quién les dice en qué tienen que investigar?, preguntó.
– Si hubiera que decírselo, no serían investigadores.
– Claro, claro, siguió argumentando la consejera, pero además de investigar, ¿qué hacen?. Al poco tiempo, la directora general fue destituida de su cargo y tanto el libro, como probablemente la filtración del turbio asunto de cheque bebé siguen siendo su vendetta después de 5 años, que se dice pronto, de tormentosa relación en los que las iniciativas regeneradoras de lo que parece panorama decrépito desde antes de las protestas (no hay masa crítica de investigadores científicos ni practicamente de ninguna otra disciplina intelectual, por lo que no hay referentes ni siquiera criterios) eran despreciadas. El relato parece se aplicación pura y dura de la jararquía, la Figar, que parece que no tiene muchas luces, se limita a ser otra arrastrada ante sus superiores y extraordinariamente déspota con sus subordinados, equipo magnífico que heredó de Gustavo Villapalos, profesor de dilatada experiencia muy bregao en luchas estudiantiles desde los #años80, yo fui representante estudiantil en la Universidad Complutense y traté en varias ocasiones asuntos diversos contando con su presencia e interés. Después seguí tratándolo como periodista en sus visitas ya de consejero de Educación a la zona S de Madrid y puedo asegurar, supongo que como cualquiera que lo trató, que no era sectario y al menos por su impulso (durante su mandato se abrieron muchas universidades públicas y privadas, quizá demasiadas, pero en su descargo se debería reconocer que muchas en barrios y zonas suburbiales que nunca hubieran soñao con algo parecido, y aunque solo hubiera sido continuador de planes anteriores, yo tengo esas fotos inaugurando campus, renuniéndose, visitando…) era herencia difícil, pero lo que menos se merecía era que lo echara a perder 1 incapaz. ¿Cuál se su encanto? Pues dilapidar 1 herencia como mínimo apreciable y amargar la existencia de personas exigentes y con iniciativas se notaría en seguida.
Lecturas: Universidad y Ciencia en España, claves de un fracaso y vías de solución, Clara Eugenia Núñez, Gadir ed. 2013.

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